sábado, 16 de mayo de 2009

UN COLOR AL DESCUBIERTO

Amados y jamás bien recompensados lectores,


El abad de Urbpsberg relata en su Crónica escrita en 1123 que paseando cerca de worms vio a una multitud de gente armada, a pie y a caballo. Pero algo anormal había en aquella visión. Ninguna batalla tenía sentido en aquel lugar y por aquellas fechas. Se acercó a uno de ellos con una cruz y en el nombre de Dios le preguntó qué eran y qué hacían allí. El indvíduo le relató que todos ellos eran espectros de una antigua escaramuza ocurrida en el lugar. Cuando el abad respondió que no parecían espectros, el guerrero le respondió: Todos estamos ardiendo, aunque no veáis nada en nosotros que aparezca inflamado.

Así estoy yo. Ardiendo por dentro sin mostrar singnos externos. Y aunque corpóreo tambien siento que voy conviertiéndome en fantasma. Pasaré el resto de mis días en la torre gimiendo por capricho, a ratos. Yo tambien voy armado, pero el acero de mis espadas tambien se muere.

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No va a venir. Lo sé como si le hubiera escrito yo la historia de su vida.

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Lo bonito es eso, quizás menos frívolo. Quizás más.



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No me quejo. Sé hacer desaparecer un dado. Pero aun no sé unir bien fuertes dos anillos, aunque sea con truco.

Qué alegre post hoy, ¿verdad?

Armand.