sábado, 7 de marzo de 2009

DEL TIBETANO SE APROVECHA TODO

Hola.

"Y así se viene abajo la ilusión
rodando por la pendiente
como el sabio y muerto ratón."

Julio Armas (1862-1937)

Yo en ilusiones no creo. Creo en trucos y fantasmagorías. Y creo que me caí el martes por la noche. Y me di con la mecedora. Desde el martes no puedo reír. Porque me duele mucho. Yo, como siempre, oculté el percance. Pero mi hermana ha descubierto hoy el enorme moratón que condecora mi lado izquierdo. Se ha enfurecido y se ha largado a por Trombocid. Se ve que va muy bien. Lo que va bien es tener una hermana así.

Tengo otros achaques nuevos, pero si acaso ya los iré contando por etapas. O no.

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Me voy de vacaciones una semana a Barcelona. Sí, ya sé que vivo al lado. Pero mis padres están de viaje y no quieren dejarme una semana solo. Así que me voy a mi propio apartamento de la capital, ocupado regular y desinteresadamente por mi hermana, con la excusa de que así nos cuidamos los dos mútuamente. Menuda trampa. Pero en fin, ya me apetece. Así aprovecho para ver a gente. Así. A Gente. Y tambien a algunas personas.

Todo muy cursi hoy. Pero esto se arregla. Vi el otro día a un perro de mi pueblo comiéndose literalmente a un gatito. Y se lo comía mientras el minino aun estaba vivo. Podía escuchar el crujir de los huesos del felino mientras el perro iba royendo. Cuando el gatito dejó de aullar de infinito dolor y perdió la consciencia, el perro lo dejó. Tirado en el camino. Medio comido. El perro se largó a corretear sin más. Yo me acerqué al pequeño gato. Con un bastón toqué varias veces su cuerpecito destrozado. Aun tenía impulsos nerviosos. Y yo me fui a merendar como cada tarde a las seis. Últimamente cargo demasiado el café. Es la ruina.

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Esto no hace gracia. Esto te dispara el sombrero hasta la estratosfera.





Como cuando el frairecillo regurgita peces en la boca de sus pequeñuelos,

Armand.