Todos ustedes son y están estupendos. Con buena cara y honorables atributos. Yo me corto mal las uñas, pero se manejar como pocos las tijeras de cocina.
Hubo un tiempo en que los lagartos estaban enamorados de los lirios. Era un tiempo de paz, y no había demasiados fumadores. Rosalinda atrapó un lagarto y lo encerró en una caja con una margarita. Al cabo de tres días abrió la caja. Dentro había dos cadáveres. Luego encerró en otra caja a un lagarto y a un lirio. Esperó una semana. Cuando abrió la caja se encontró con algo tan brillante que le quemó los ojos y la mató. Se dice que Rosalinda vio un ángel dentro de esa caja.
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Si fueran ustedes más participativos pordríamos jugar un poco. Por ejemplo, podríamos abrir un pequeño concurso de poemas de cuatro versos. Con algunas palabras de uso obligatorio: "velo", "larva", "merienda" y "desazón". A ver si se atreven. Quien gane tendrá derecho a que se publique en este blog su queja preferida con absoluta libertad. No es un mal premio.
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Lord Hastings vomitó ranas, y yo lo vi. Además, queridos, les regalaría perros a todos. ¡Perros a gogó!
Con asco,
Armand.
lunes, 23 de febrero de 2009
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